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El individuo y la masa

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio.”    Octavio Paz

El psiquiatra austriaco Viktor Frankl publicó en 1946 Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager,  obra más conocida como El hombre en busca de sentido. En ella, el autor narra las experiencias vividas como prisionero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Viktor Frankl ahonda en la búsqueda del sentido de la vida en situaciones límite. Argumenta que en situaciones límite como la vivida por él mismo siendo preso en un campo de concentración, al verse privada y aplastada la libertad individual, el ser humano se limita a la propia defensa y olvida todo su hostil entorno, que únicamente le da la espalda. Por lo tanto, es el individuo, enclaustrado, solo y desnudo el que se muestra en situaciones en las que no se garantizan los derechos humanos.

Entre 1926 y 1937, José Ortega y Gasset publica “La rebelión de las masas”, obra en la que alerta del advenimiento de las masas que se estaba produciendo entonces, durante los años 20 y 30 en la Italia fascista y la Alemania nacionalsocialista.

“Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante de la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisionomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas.”                                                                                                               José Ortega y Gasset

De esta manera comienza José Ortega y Gasset su particular análisis de la sitación social de la Europa del período de entreguerras.

Resulta que la esfervescencia de las masas es un elemento cosubstancial a la naturaleza del ser humano. Los brazos en alto en Nürenberg durante los años 30 no se diferenciaban demasiado de los puños alzados en la plaza roja de Moscú . Sólo cambia la forma, pocas veces cambia el mensaje. Desde el coliseo romano a cualquier estadio de futbol actual, nos percatamos de que poco o nada ha cambiado. Es el cántico-ritual, el himno o la cancioncilla cantada a mil voces lo que integra al ser humano en un solo color, la mezcla de todos que no permite percibir ningun color que lo compone. Ese color es la masa.

“Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.”         José Ortega y Gasset

Viendo el siglo XXI, tiempos de estabilidad política, globalización y homogeneización en términos generales, afirmamos con total seguridad que no vivimos en tiempos de inestabilidad social que pongan en riesgo la integridad del individuo. Por lo tanto, vivimos en lo que Ortega y Gasset denomina la “sociedad masa” habitada por el “hombre masa”. En esta situación de globalización a nivel mundial y de la gran era de la tecnología, en la que los medios de comunicación y las herramientas tecnológicas son de todos pero son de nadie a la vez, son muchísimas personas las que prefieren lanzarse al río para acabar en el mar, para convertirse, tarde o temprano en masa inerte. Masa de maniqueos, que piensan únicamente en el blanco y negro, en los buenos y malos, en “estos sí pero aquellos no”.

Por lo tanto, es importante valorar las palabras de Amin Maalouf .

“El siglo XX nos habrá enseñado que ninguna doctrina es por sí misma necesariamente liberadora: todas pueden caer en desviaciones, todas pueden pervertirse, todas tienen las manos manchadas de sangre: el comunismo, el liberalismo, el nacionalismo, todas las grandes religiones, y hasta el laicismo. Nadie tiene el monopolio del fanatismo, y, a la inversa, nadie tiene tampoco el monopolio de lo humano.”                                                  (p. 59, Identidades Asesinas, Amin Maalouf).

Si observamos la conducta de las personas hoy en día, y, sobre todo, la conducta de muchos jóvenes, nos daremos cuenta de que se produce el efecto contrario al descrito por Viktor Frankl en su obra: ya no es el hombre en busca de sentido, ahora es el hombre en busca de un colectivo.

Por ello, antes de lanzarse al río, es importante saber dónde acabará, y, ante todo, plantearse y cuestionarse lo que uno dice seguir para no acabar siendo la masa que aplaude, pervierte y encubre los actos más viles y condenables del género humano.

Bilbiografía:

  • Ortega y Gasset, J.: La rebelión de las masas, Espasa Calpe S.A., Madrid, 1937.
  • Frankl, V.: El hombre en busca de sentido, Herder Editorial, Berlin.
  • Maalouf, A.: Identidades Asesinas, Alianza Editorial, Madrid, 1999.

Referencias:

  1. December 14, 2011 at 5:38 pm

    Aunque las cosas nunca sean dinámicas y se repitan una y otra vez,creo que el individuo está más corrompido que nunca. Tener libertad te otorga capacidad de elegir;y ahora, en pleno siglo XXI, casi siempre elegimos mal

  2. Lander
    January 16, 2012 at 1:03 pm

    Es gracioso ver como David se convierte en Goliat y los supuestos librepensadores y progresistas no son mas que borregos temerosos de ser señalados por un dedo acusador al diferenciarse del rebaño

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